Rapture, ciudad de vacaciones.

¡Ah, Rapture! Esa ciudad submarina utópica que nos presentaban en Bioshock y que lo encumbró como juego del año. Hagamos memoria aquellos que lo hayamos jugado y recordemos ese inspirador discurso del creador de la ciudad hundida durante los primeros minutos del juego y recordemos por qué nos enamoró. Admito que fui presa de la idea principal desde el principio; creada por unos idealistas con el fin de escapar de la tiranía de los ignorantes de la superficie, Rapture (como así se llama dicha metrópolis) se construyó como cuna y paraíso de los libre pensadores. Es una pena que todo saliera mal, aunque si quieres saber más te recomiendo que juegues el primer juego. Yo no voy a destripar nada.

Hace poco llegó a las tiendas la secuela, Bioshock, que puede considerarse eso, la secuela perfecta, porque poco nuevo aporta a la formula básica, peor aún; sin la novedad que aportaba el primer juego, el segundo parece la piel desprendida del original que a estas alturas habrá crecido para convertirse en un potente basilisco. Es una pena que los chicos de 2K Games hayan optado por fijarse en el la piel despojada en vez de salir a cazar el monstruo en el que pudo haberse convertido su primera creación.

Bioshock 2 nos trae de vuelta al mismo caos, a los mismos conceptos y siendo sinceros, al mismo concepto. Cambiemos un nombre por otro, una voz por otra, un protagonista por otro, y tendremos una versión reciclada que no aporta nada en absoluto a la formula ni al jugador y que trae a la mente el dicho de, “ya que te gusta, toma dos tazas”. La baza principal de esta nueva entrega iba a ser que se nos metía en la piel de uno de los mastodónticos y descerebrados protectores de la metrópolis llamados Big Daddies. Personas embutidas en descomunales trajes de buzo, con taladros neumáticos en sus brazos, que protegen incansablemente y con una tenacidad enfermiza a las pequeñas niñas endemoniadas que pululan por ahí.  La clave con estos personajes está en el tamaño y lo explicaré con un ejemplo que a mi me sorprendió. Las armas de un juego a otro se han conservado, sin embargo lo que antes era una pistola, ahora es un lanza tornillos, lo que antes era una escopeta recortada ahora es una escopeta de caza (para una sola mano), lo que antes era una ballesta, ahora es un lanza arpones, todo se ha hecho más grande y más espectacular. El problema es que en el fondo es todo lo mismo.

Bioshock 2 es un producto hecho para aprovechar el filón que creó el primero, se analizó lo que atrajo a los jugadores y se ha aprovechado. Y lo que más atrajo a los jugadores fueron, como ya he mencionado antes, los Big Daddies. Claro, al jugar como uno de ellos, los diseñadores han tenido que idear un nuevo enemigo más poderoso para mantenernos alerta, y por ello crearon las Big Sisters: versiones femeninas de los ya mencionados, más ágiles y con poderosos poderes pero que sin embargo no intimidan en absoluto y aparecen menos veces que dedos tengo yo en una mano. Y yo digo, ¿que será lo siguiente? 2Kgames puede ponerle un casco de buzo a casi cualquier miembro de la familia para ofrecernos un nuevo y temible rival.

En fin, concluyendo, Bioshock 2 es, el Bioshock 1 con un “pero”. Es como Bioshock 1 pero sin la sorpresa, sin la novedad, sin la chispa, sin el misterio, sin…en fin ya me entendéis. Bioshock 2 es como Bioshock 1 pero peor.

Anuncios

~ por Korthal en marzo 30, 2010.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: