Aventuras de Coffeeman – La lógica castrada

•Noviembre 4, 2009 • Dejar un comentario

Comic4-11-09

Brütal Legend, el juego que pudo ser

•Noviembre 3, 2009 • 1 comentario

Con este articulo inauguro, por petición popular, una serie light de productos Unstoppable Nonsense, es decir que para aquellos que ven las monstruosidades de mil palabras y se acobardan (más de los que pensaba) os dedico estos con un cincuenta por ciento menos de  contenido con los que podréis iros entrenando para los de verdad. Nenazas.

En fin, al tema. Cuando hace tiempo me presentaron por primera vez el tráiler de Brutal Legend pensé que parecía la cosa más molona del universo. Una aventura de acción “machacabotones” en un universo inspirado en el Heavy Metal, con la voz de Jack Black (no nos mintamos, Eddie Riggs ES Jack Black); hachas, guitarras eléctricas, coches con pinchos, humor sarcástico, descabezamientos, palabrotas y mucho, mucho caos. Sólo faltaban bandadas de tetas con alas. Sin embargo, la vida es dura y cruel y todo resultó ser una creación grotesca del marketing más despiadado.

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NOstyle – 31/10/2009

•Octubre 31, 2009 • Dejar un comentario

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La moda nunca ha sido mi punto fuerte, admitámoslo; si por mi fuera siempre llevaría la misma ropa, o como mucho tendría 50 uniformes idénticos pero de ligeramente distintos colores. Sin embargo, he llegado a la conclusión que una persona como yo es exactamente lo que el mundo de la moda necesita, para mostrarle a diseñadores, críticos y modistos en general lo que piensa el otro público, aquel completamente ajeno al tema: los parias de la moda, uno de ellos soy yo y me limitaré a ser como el espejo de Blancanieves pero con mala leche.  Hagamos una prueba.

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Las aventuras de Coffeeman – El comienzo

•Octubre 21, 2009 • Dejar un comentario

Scribblenauts. La pluma es más poderosa que la espada.

•Septiembre 26, 2009 • Dejar un comentario

Seamos sinceros, allá en la década de los 90, los videojuegos desbancaron a la televisión como la explicación favorita de todo el mundo para explicar la inquietante evolución de una juventud cada vez más pasiva y menos entusiasmada. Padres por todo el mundo se preguntaban cómo sus hijos  en vez de jugar a la pelota por las calles, como hacían ellos antaño, se quedaban prostrados ante una pantalla durante horas y horas observando un mensaje confuso y violento que, por supuesto, les sorbía el cerebro hasta dejarlo hecho un trapo.
¡Y entonces llegó el siglo 21 y los videojuegos para todos! Padres y medios confesaron sentirse confusos ante la explosiva popularidad de este nuevo entretenimiento que a pesar de las extensas pruebas científicas no había transformado a una generación entera en zombis hiperviolentos e hiperpasivos con circuitos directamente anclados al hueco que había dejado su desechado corazón. Y al poco aparecieron los videojuegos para todos, también conocidos como juegos para personas impresionables, dividiendo a la sociedad en tres grupos con distintas opiniones al respecto.
Por un lado centenares de parejas jóvenes ansiosas por tener en sus manos una consola que ha demostrado ser guay (a diferencia de aquellas que se jugaban a oscuras en sótanos para no atraer a los granjeros con las antorchas) porque les permite hacer lo que siempre han deseado: el ridículo con sus amigos. ¡Pum! Exitazo de ventas, miles de unidades pasan directamente de manos del vendedor a manos del comprador y a la media hora terminan acumulando polvo en algún armario, cajón o estantería.
Por otro lado miles de adolescentes embriagados con dignidad asaltan el extremo opuesto del espectro, considerando que la potencia de su consola y la belleza de los gráficos es directamente proporcional al tamaño de su verga, mientras, las inteligentes compañías sirven a este grupo de videojugadores con un “shooter” genérico tras otro al mismo tiempo que chocan las manos entre ellos y se llenan los bolsillos de pasta.
Finalmente está el tercer grupo, formado exclusivamente por mí, que piensa que ambos grupos deberían ser enterrados en cuevas forradas con plomo a 200 kilómetros bajo tierra y alimentados diariamente a base de cabezas de pescado y pezuñas de vaca. No, no hay dieta vegetariana.

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